lunes, julio 17, 2006

Currando en la Ciudad Universitaria.

En muchos sentidos soy un privilegiado. Pero cada día, al subirme al autobús que me deja en la puerta del curro, me acuerdo de uno en particular, y es el lujo de saber que trabajo en un entorno que es bastante complicado mejorar. Árboles, césped, sombras frescas y parques amables, el paraninfo con sus campos de rugby y fútbol, pocos edificios... la ciudad universitaria de Moncloa se me antoja un lugar inmejorable. Miro por la ventana y veo los troncos blancos de los chopos calentándose al sol, un poco más allá dos coníferas majestuosas, parecidas a abetos, justo detrás dos arbustos bajos recortados con forma de cúpula, y en el centro hay una pequeña explanada de tierra con un banco de piedra, de los de antes. Este es un gran sitio.

Es poco probable que me quede toda la vida en este trabajo, pero sé que antes del curro de siete horas en invierno y de seis en verano, y antes de los desayunos con los colegas, echaré de menos el saludar a los árboles día tras día.

1 comentario:

Contradiccion dijo...

Pues sí, realmente afortunado cielo... disfrutalo!!